martes, 22 de noviembre de 2016

Módulo 2. Caso número 3.



MÓDULO 2. ANÁLISIS DE CASO NÚMERO 3: Aislamiento en el grupo clase.


Descripción

            El presente caso trata de trata de analizar un grupo de 29 alumnos de 12 años. En dicho grupo, el 37 % de sus componentes son chicas. Se sospecha que pueda existir en el grupo algún alumno en situación de aislamiento.
            Es importante determinar las implicaciones a corto y largo plazo de la exclusión de algunos alumnos en el grupo y las razones por las que se produce, sobre todo de cara a la intervención y para evitar que en un futuro sean rechazados por el grupo o puedan convertirse en víctimas de acoso escolar.


Situación de la clase

            En el sociograma, los alumnos refieren que se trata de un grupo con buen ambiente en general, aunque señalan que existen algunos conflictos entre compañeros. No obstante, ninguno de los alumnos indica que pueda existir bullying hacia algún compañero y, en base a sus respuestas, se puede afirmar que el clima general permite dar clase con normalidad.

            En base a la información analizada del sociograma, se puede concluir que en el grupo clase hay tres alumnos que se encuentran en situación de aislamiento, ya que los datos que se reflejan de las elecciones y rechazos así lo indican:
-          El alumno número 25 no es elegido ni rechazado por ningún compañero de clase.
-          El alumno número 17 no es elegido como amigo por  ninguno de sus compañeros. Sin embargo es rechazado por 14 de ellos.
-          El alumno número 7 es elegido por uno de sus compañeros y rechazado por 2.

Otro dato que llama la atención es el número elevado de rechazos que reciben los alumnos 1 y 13.

De los datos aportados por los miembros del grupo, se puede identificar a los alumnos más amables y respetuosos (5 en este caso) y que pueden ayudar a los demás. Serán ellos los que podrían convertirse en alumnos ayudantes de cara a la intervención dadas las características que presentan.


Intervención

            Con el fin de obtener información adicional respecto a los conflictos que existen en el grupo (tal y como han señalado los alumnos en el sociograma), se pueden llevar a cabo reuniones con el tutor y los profesores que en él imparten clase para clarificar qué tipo de conflictos pueden existir en el grupo e indagar en los motivos aparentes que puedan estar detrás del bajo status sociométrico de algunos alumnos y, de paso, averiguar si alguna de las familias de estos alumnos ha notificado algún dato o preocupación por este aspecto.
            La observación del grupo dentro y fuera del aula resulta fundamental en este caso. Se entregará a los profesores que imparten clase y a los profesores encargados de la vigilancia del patio una hoja de registro en la que anotar qué hacen los alumnos en aislamiento dentro y fuera del aula y cómo o con quién se relacionan en los “momentos más libres” (cambios de clase, filas, clases con profesores especialistas, patios, excursiones, etc).

            Por otro lado, sería interesante recavar información de los propios alumnos en aislamiento y ahondar en los porqués de su exclusión.  De este modo, se podría mantener una entrevista individualizada con cada uno de ellos para conocer su punto de vista y sus sentimientos acerca de la situación. Estos datos, se complementarían con la información obtenida a través de heteroinformes que se pasarían al resto del grupo. Con ellos, se recopilarán datos de otros alumnos del grupo sobre la situación que se está estudiando. En base a ello, se observará si existe o no correlación entre la información aportada por los alumnos y se obtendrán conclusiones al respecto.

            En función de toda la información recogida, se implantarán una serie de medidas de cara a romper con el rechazo y el aislamiento de algunos alumnos.

-          Establecer con el tutor del grupo una configuración del aula en la que los alumnos en aislamiento se sienten junto a los alumnos más amables, respetuosos y con voluntad de ayudar. Según los datos aportados, los alumnos prosociales son los alumnos nº 9, 16, 20, 24 y 26. En este sentido los alumnos 1 y 13 también se sentarán junto a ellos. Se establecerá una revisión de la configuración de la clase y una entrevista informal con los alumnos ayudantes pasados unos días para saber cómo están funcionando los alumnos en aislamiento con ellos.
-          Fijar un trabajo en grupo a realizar en una sesión semanal. En él los alumnos tienen que trabajar en parejas o tríos para llevar a cabo la actividad. Cada semana, el tutor comunicará a los alumnos el tipo de agrupamiento que corresponda, y la actividad a llevar a cabo. Se utilizará para ello la sesión de repaso del tema que suele aparecer al final de cada unidad de las distintas asignaturas o la sesión de plástica, en la que pueden realizar carteles, murales, etc. De este modo, independientemente de los objetivos educativos, se favorecen habilidades de comunicación y empatía.
-          Proponer dinámicas grupales de comunicación en las sesiones de expresión oral en el área de lengua. Hay una batería de preguntas y los alumnos tienen que encontrar a alguien en clase al que le guste lo mismo que a ellos, o que tenga la misma mascota, el mismo hobby, etc.
-          Trabajar un programa de habilidades sociales desde el plan de acción tutorial. Para el caso que nos ocupa, puede resultar útil el “Programa de educación para la convivencia. Cuaderno de habilidades sociales” que propone la Universidad de Granada. Se basa en que los niños analicen 8 habilidades sencillas imprescindibles para la comunicación (escuchar, pedir disculpas, cómo participar en una actividad, formular preguntas, etc) y cómo se sienten cuando las ponen en práctica. Aunque el objetivo de este programa sean los alumnos excluidos, resultará muy útil trabajarlo con todo el grupo.


Seguimiento

            Una vez instauradas las medidas de intervención, hay que establecer una revisión de las mismas para saber si están resultando o no eficaces y reajustarlas. La información que aporten los profesores que dan clase al grupo, la observación,  así como las impresiones de los alumnos que eran excluidos nos permitirá determinar la idoneidad de estas medidas. Será importante también llevar a cabo entrevistas con los alumnos ayudantes para obtener datos sobre el funcionamiento de los alumnos excluidos.

            Por otro lado, será necesario volver a realizar un sociograma para observar si ha habido cambios en la dinámica y relaciones del grupo clase.



martes, 15 de noviembre de 2016

Análisis caso 1, módulo 1

Análisis caso 1, módulo 1. Educación Primaria.

¿Estos hechos pueden considerarse como acoso?

Según los datos que aparecen, se podría pensar que Adrián está siendo víctima de acoso en el colegio por distintos aspectos:
- Ha habido varios episodios de agresiones físicas y/o verbales.
- Dichos episodios de agresión se han producido de manera intencional.
- Hay una situación de desequilibrio entre la víctima (que se ha incorporado recientemente al grupo) y el agresor.
- Se están produciendo conductas en la víctima que antes no existían.
- El estado de ánimo de la víctima se está viendo afectado en el contexto escolar y fuera de él también. Además, le cuesta integrarse en el nuevo grupo y le faltan habilidades sociales.


¿Qué documentos o planes del centro deben contemplar y tener previstas este tipo de conductas?

El proyecto educativo de centro y el reglamento de régimen interno deberían recoger las actuaciones a llevar a cabo ante este tipo de casos, de cara a la intervención y la prevencioón de conductas de acoso. No obstante, desde el grupo clase, el tutor o tutora debe recoger también los pasos a dar desde el propio Plan de Acción Tutorial, ya que es en el contexto del aula donde se ha iniciado y donde probablemente habría que haber actuado desde el principio, si bien hay ocasiones en que es difícil detectar estos casos.


 ¿Qué te parecen las reacciones del jefe de estudios y de la tutora?

Parece que las opiniones o actuaciones que han llevado a cabo la tutora y el jefe de estudios no son las más adecuadas por varios motivos.
Primero, conocen al niño relativamente poco, ya que se ha incorporado al grupo clase en el presente curso. En la primera entrevista con la tutora, los padres ya comunicaron que había un cambio en ciertas actitudes del niño que tendrían que haber hecho que se observara con más atención al alumno dentro y fuera del aula (pasillos, patios, filas, etc).
Segundo, el jefe de estudios no tendría que aconsejar a Adrián que juegue al fútbol porque puede que no le guste. En cualquier caso, y dado que los padres ya habían alertado a la tutora de que algunos compañeros o actitudes de los compañeros de su hijo no estaban beneficiándole, podría haber intervenido para hacer que al menos el presunto agresor le pidiera disculpas.
En la entrevista que él mantiene con la familia, tendría que haberse interesado al menos por saber qué tipo de relación mantiene actualmente con sus compañeros de clase y las razones y no achacarlas a la timidez o a la falta de habilidades sociales.
Por otro lado, la tutora puede que no haya beneficiado a Adrián al obligarle a que juegue al fútbol, ya que independientemente de que le guste o no, podría haberse reunido con él a solas para saber si realmente le gusta jugar al fútbol, averiguar si existe un problema que va más allá de un deporte y haberle aconsejado que se relacione con más alumnos del grupo.
Por último, el comentario de que los padres ya han ido varias veces a quejarse sin llegar a plantearse si existe o no un problema es uno de los aspectos que menos favorece de cara a averiguar si estamos hablando o no de un caso de acoso.


¿Qué medidas educativas y/o disciplinarias podrían activarse ante estos hechos?

Primeramente, desde el aula de referencia, la tutora podría intentar averiguar qué tipo de relaciones hay entre los alumnos (dinámicas grupales, sociograma, observación, entrevista a alumnos y profesores especialistas, etc). En todos los grupos hay líderes, pero no acosadores e intentar saber si alguno de los alumnos del grupo está en este caso. Además, dada la información aportada por los padres, se tendría que explicitar en la clase qué conductas están prohibidas dentro y fuera del aula y las consecuencias o castigos que de ello se derivan.
Por otro lado, se puede poner el caso en conocimiento del EOEP para que aporte información o estrategias a llevar a cabo de forma inmediata.
Desde el equipo directivo y a la luz de la información recibida por la familia y por la tutora (tras la información obtenida) se tendría que intervenir para no dejar sin consecuencias y/o castigos las conductas agresivas de los alumnos. De persistir este tipo de conductas, se tendría que abrir el protocolo que el servicio de inspección tiene disponible.


¿Qué opinas sobre los comportamientos de los alumnos?

En este caso, al igual que en muchos otros, los agresores ven reforzados sus comportamientos violentos o de insultos por la pasividad del resto de miembros del grupo en general y por el apoyo que encuentran en algunos de sus compañeros. Además, hay algunos alumnos que están del lado de la víctima pero por temores o por conformismo tampoco actúan en beneficio de la víctima.
Al haber existido varios episodios de los que el agresor o agresores han quedado impunesse está beneficiando muy poco, no sólo a Adrián, sino al resto de compañeros.