MÓDULO 2. ANÁLISIS DE CASO
NÚMERO 3: Aislamiento en el grupo clase.
Descripción
El
presente caso trata de trata de analizar un grupo de 29 alumnos de 12 años. En
dicho grupo, el 37 % de sus componentes son chicas. Se sospecha que pueda
existir en el grupo algún alumno en situación de aislamiento.
Es
importante determinar las implicaciones a corto y largo plazo de la exclusión
de algunos alumnos en el grupo y las razones por las que se produce, sobre todo
de cara a la intervención y para evitar que en un futuro sean rechazados por el
grupo o puedan convertirse en víctimas de acoso escolar.
Situación de la clase
En
el sociograma, los alumnos refieren que se trata de un grupo con buen ambiente
en general, aunque señalan que existen algunos conflictos entre compañeros. No
obstante, ninguno de los alumnos indica que pueda existir bullying hacia algún
compañero y, en base a sus respuestas, se puede afirmar que el clima general
permite dar clase con normalidad.
En
base a la información analizada del sociograma, se puede concluir que en el
grupo clase hay tres alumnos que se encuentran en situación de aislamiento, ya
que los datos que se reflejan de las elecciones y rechazos así lo indican:
-
El alumno número 25 no es elegido ni rechazado por ningún compañero de
clase.
-
El alumno número 17 no es elegido como amigo por ninguno de sus compañeros. Sin embargo es
rechazado por 14 de ellos.
-
El alumno número 7 es elegido por uno de sus compañeros y rechazado
por 2.
Otro dato que llama la atención
es el número elevado de rechazos que reciben los alumnos 1 y 13.
De los datos aportados por los
miembros del grupo, se puede identificar a los alumnos más amables y
respetuosos (5 en este caso) y que pueden ayudar a los demás. Serán ellos los
que podrían convertirse en alumnos ayudantes de cara a la intervención dadas
las características que presentan.
Intervención
Con
el fin de obtener información adicional respecto a los conflictos que existen
en el grupo (tal y como han señalado los alumnos en el sociograma), se pueden
llevar a cabo reuniones con el tutor y los profesores que en él imparten
clase para clarificar qué tipo de conflictos pueden existir en el grupo e
indagar en los motivos aparentes que puedan estar detrás del bajo status
sociométrico de algunos alumnos y, de paso, averiguar si alguna de las familias
de estos alumnos ha notificado algún dato o preocupación por este aspecto.
La
observación del grupo dentro y fuera del aula resulta fundamental en
este caso. Se entregará a los profesores que imparten clase y a los profesores
encargados de la vigilancia del patio una hoja de registro en la que anotar qué
hacen los alumnos en aislamiento dentro y fuera del aula y cómo o con quién se
relacionan en los “momentos más libres” (cambios de clase, filas, clases con
profesores especialistas, patios, excursiones, etc).
Por
otro lado, sería interesante recavar información de los propios alumnos en
aislamiento y ahondar en los porqués de su exclusión. De este modo, se podría mantener una entrevista
individualizada con cada uno de ellos para conocer su punto de vista y sus
sentimientos acerca de la situación. Estos datos, se complementarían con la
información obtenida a través de heteroinformes que se pasarían al resto del
grupo. Con ellos, se recopilarán datos de otros alumnos del grupo sobre la
situación que se está estudiando. En base a ello, se observará si existe o no
correlación entre la información aportada por los alumnos y se obtendrán
conclusiones al respecto.
En
función de toda la información recogida, se implantarán una serie de medidas
de cara a romper con el rechazo y el aislamiento de algunos alumnos.
-
Establecer con el tutor del grupo una configuración del aula en
la que los alumnos en aislamiento se sienten junto a los alumnos más amables,
respetuosos y con voluntad de ayudar. Según los datos aportados, los alumnos
prosociales son los alumnos nº 9, 16, 20, 24 y 26. En este sentido los alumnos
1 y 13 también se sentarán junto a ellos. Se establecerá una revisión de la
configuración de la clase y una entrevista informal con los alumnos ayudantes pasados
unos días para saber cómo están funcionando los alumnos en aislamiento con
ellos.
-
Fijar un trabajo en grupo a realizar en una sesión semanal. En él
los alumnos tienen que trabajar en parejas o tríos para llevar a cabo la
actividad. Cada semana, el tutor comunicará a los alumnos el tipo de
agrupamiento que corresponda, y la actividad a llevar a cabo. Se utilizará para
ello la sesión de repaso del tema que suele aparecer al final de cada unidad de
las distintas asignaturas o la sesión de plástica, en la que pueden realizar
carteles, murales, etc. De este modo, independientemente de los objetivos
educativos, se favorecen habilidades de comunicación y empatía.
-
Proponer dinámicas grupales de comunicación en las sesiones de
expresión oral en el área de lengua. Hay una batería de preguntas y los alumnos
tienen que encontrar a alguien en clase al que le guste lo mismo que a ellos, o
que tenga la misma mascota, el mismo hobby, etc.
-
Trabajar un programa de habilidades sociales desde el plan de
acción tutorial. Para el caso que nos ocupa, puede resultar útil el “Programa
de educación para la convivencia. Cuaderno de habilidades sociales” que propone
la Universidad
de Granada. Se basa en que los niños analicen 8 habilidades sencillas imprescindibles
para la comunicación (escuchar, pedir disculpas, cómo participar en una
actividad, formular preguntas, etc) y cómo se sienten cuando las ponen en práctica.
Aunque el objetivo de este programa sean los alumnos excluidos, resultará muy útil
trabajarlo con todo el grupo.
Seguimiento
Una
vez instauradas las medidas de intervención, hay que establecer una revisión de
las mismas para saber si están resultando o no eficaces y reajustarlas. La información
que aporten los profesores que dan clase al grupo, la observación, así como las impresiones de los alumnos que
eran excluidos nos permitirá determinar la idoneidad de estas medidas. Será
importante también llevar a cabo entrevistas con los alumnos ayudantes para
obtener datos sobre el funcionamiento de los alumnos excluidos.
Por
otro lado, será necesario volver a realizar un sociograma para observar si ha
habido cambios en la dinámica y relaciones del grupo clase.